domingo, 31 de enero de 2010

Tiempos violentos

La NBA es exigente en todos sus aspectos. Tanto lo que pasa dentro de la cancha como fuera de ella. Es estricta con sus reglas y quién no las cumple seguramente tenga que sufrir la mano dura de David Stern. Un buen ejemplo de esta seriedad a la hora de conducir a la mejor liga del mundo se vio con el caso Arenas - Crittenton.
Los jugadores de los Wizards fueron suspendidos por el resto de la temporada y sin goce de sueldo por portar armas de fuego en el vestuario. Durísima sanción aunque si recordamos lo que sucedió luego de aquella batalla campal entre los Pistons y los Pacers en el Palace de Auburn Hills, no es para sorprenderse.
Todo comenzó con un simple juego de cartas. Clásico en los viajes de avión que para hacerlo más interesante terminó con dinero de por medio. Parece que la suerte en el azar favoreció a Gilbert Arenas que al ver que su vencido no saldaba su deuda decidió recurrir a sus armas para amedrentar a su compañero. Luego de una fuerte discusión en el vestuario del Verizon Center, Arenas tomó una de sus cuatro armas y apuntó a Javaris, acción que fue respondida de inmediato por él. El incidente salió a la luz y los jugadores sufrieron las consecuencias.
Excusas por parte del "Agente 0": que las armas estaban descargadas, que las guardaba en su locker para mantenerlas alejadas de sus hijos, etc. Nada justifica esta acción.
Arenas ya había sido suspendido indefinidamente y el 26 de Marzo afrontará un juicio en el que podría ser condenado a 6 meses de prisión. Por lo tanto, Crittenton se había declarado culpable y tendrá que cumplir con un año de trabajos sociales.
El base de Washington perderá 157.000 dólares por cada partido que no jugará o para pasarlo en limpio, de los 16 millones que tendría que cobrar esta temporada se quedará prácticamente con la mitad. Que caro que le salió.

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