Es el estigma que lleva en la piel el estadounidense medio. No generalizo, pero es un gran porcentaje el que se cree siempre como el mejor. En todo aspecto. Desde la política hasta el deporte. El yanqui está acotumbrado a pensar que es intocable, que siempre tiene razón pero cuando le muerden la oreja, tambalean quedando al borde del abismo. Y así le pasó al Miami Heat. Desde el momento en que Bosh y James (el mismo que tiene tatuado en la espalda la frase "El elegido") se unieron a Wade, el trio se dio por campeón aún sin haber jugado un partido. Los arrogantes de siempre, heredando ese mundo virtual al cual Gino y compañia les dio una bofetada en Indianápolis. Por suerte estuvieron los Mavericks para comprobar una vez más que al basquet se gana jugando en equipo. Nadie gana un partido solo. Podés tener una estrella, dos, o hasta tres pero si no hay nadie que te respalde detrás, el éxito se desvanece. Miami, a lo largo de la temporada, sobrevivió por el peso de sus figuras. Y cuando ellas flaquearon, el Heat anduvo a los tumbos. La serie final fue muy pareja pero hubo un quiebre. El famoso quinto partido suele inclinar la balanza y así sucedió una vez más. Nowitzki, a pesar de la fiebre que lo aquejaba, tuvo un último cuarto decisivo para dejar a Dallas en match point. Horas después nos enteramos de las burlas de Wade y James hacia el alemán, por supuestamente fingir su enfermedad. Clásico de ellos. De los soberbios. Afortunadamente el alemán hizo oídos sordos y se concentró en lo único que importaba por esos momentos: el sexto partido. No habrá sido el mejor de los partidos de Dirk pero cuando había que jugar, en los momentos calientes, aparecieron los Barea, los Terry, los Kidd y se lo llevaron los Mavericks. Un digno título para un equipo que realmente fue un equipo. Que se dedicó a jugar y no a hablar. Y si porque no, justicia para que dos futuros Salón de la Fama tengan al fin su anillo de campeón. Nowitzki se vengó de aquella derrota del 2006 pero aún más importante, les tapó la boca a la arrogancia de los Heat.
jueves, 30 de junio de 2011
El día que la arrogancia perdió por goleada
Es el estigma que lleva en la piel el estadounidense medio. No generalizo, pero es un gran porcentaje el que se cree siempre como el mejor. En todo aspecto. Desde la política hasta el deporte. El yanqui está acotumbrado a pensar que es intocable, que siempre tiene razón pero cuando le muerden la oreja, tambalean quedando al borde del abismo. Y así le pasó al Miami Heat. Desde el momento en que Bosh y James (el mismo que tiene tatuado en la espalda la frase "El elegido") se unieron a Wade, el trio se dio por campeón aún sin haber jugado un partido. Los arrogantes de siempre, heredando ese mundo virtual al cual Gino y compañia les dio una bofetada en Indianápolis. Por suerte estuvieron los Mavericks para comprobar una vez más que al basquet se gana jugando en equipo. Nadie gana un partido solo. Podés tener una estrella, dos, o hasta tres pero si no hay nadie que te respalde detrás, el éxito se desvanece. Miami, a lo largo de la temporada, sobrevivió por el peso de sus figuras. Y cuando ellas flaquearon, el Heat anduvo a los tumbos. La serie final fue muy pareja pero hubo un quiebre. El famoso quinto partido suele inclinar la balanza y así sucedió una vez más. Nowitzki, a pesar de la fiebre que lo aquejaba, tuvo un último cuarto decisivo para dejar a Dallas en match point. Horas después nos enteramos de las burlas de Wade y James hacia el alemán, por supuestamente fingir su enfermedad. Clásico de ellos. De los soberbios. Afortunadamente el alemán hizo oídos sordos y se concentró en lo único que importaba por esos momentos: el sexto partido. No habrá sido el mejor de los partidos de Dirk pero cuando había que jugar, en los momentos calientes, aparecieron los Barea, los Terry, los Kidd y se lo llevaron los Mavericks. Un digno título para un equipo que realmente fue un equipo. Que se dedicó a jugar y no a hablar. Y si porque no, justicia para que dos futuros Salón de la Fama tengan al fin su anillo de campeón. Nowitzki se vengó de aquella derrota del 2006 pero aún más importante, les tapó la boca a la arrogancia de los Heat.
lunes, 30 de mayo de 2011
El equipo está motivado
Existen maneras y maneras para motivar a un equipo. Desde arengas antes de un partido, pasando por videos, hasta algún que otro recorte del diario para agrandarse luego de una crítica. Pero una forma no muy común fue la que utilizó Doc Rivers, coach de los Celtics, para motivar a su equipo de cara a los playoffs del 2010. El 18 de Febrero, luego de ganarle a los Lakers 87 a 86 en el Staples Center, les hizo un pedido bastante peculiar a los jugadores y miembros del staff. A cada uno les pidió 100 dólares (juntando en total 2600 dólares) y luego guardó el dinero en un sobre y lo escondió en el cielo razo del vestuario. Ante el asombro de todos, Rivers les explicó que recuperarían el dinero cuando volvieran a jugar allí. Y si, la única forma que tenían los Celtics para volver a jugar en Los Ángeles era en una hipótetica final de liga. Será brujo pero seis meses después Boston estaba de regreso en ese mismo estadio jugando las finales de la NBA. Vaya motivación.jueves, 21 de abril de 2011
Playoffs, al fin
Y si, fue larga la espera pero al fin llegó. Los playoffs comenzaron y con eso lo más lindo que tiene la NBA. Lo más interesante. 16 equipos, con posibilidades diferentes, peleando por ese trofeo que tan pocos tienen en su haber: el Larry O' Brien. A la hora de hablar de candidatos tendría que mencionar lo que escribía allá por Noviembre. No creo que el campeón se escape de los Spurs, Lakers o Celtics. Y ahí le voy a poner una fichita a uno que no lo tenía ni por asomo: los Bulls. Si, Chicago hizo una campaña memorable, que no se veía desde las épocas de MJ. Ahí en los últimos dos partidos, aprovechó las derrotas de San Antonio, y se quedó con el mejor récord de la liga y con eso la ventaja de definir todas las series en el United Center, incluso una hipótetica final. Es por eso que les dejo un voto de confianza aunque si hay algo que le falta a los Bulls es experiencia. Y eso en estas instancias es fundamental. Justamente es lo que le sobra a los otros tres que según mi visión estarán al acecho. En los Lakers, es clave que Kobe no juegue solo. Que los demás acompañen, que Gasol desmienta con hechos esos dichos de "blando" y que Bynum aproveche sus minutos y que haga olvidar a la dirigencia de inclinarse en el futuro por Howard. Para el éxito de San Antonio no sólo hace falta que el Big Three esté al 100% tanto en lo físico como en el juego, también necesitan defender. Ser el mismo equipo de años anteriores. Porque ya se han dado varios partidos en los cuales Manu, Tim y Tony la destrozan pero la flojita defensiva les hace perder. Y por el lado de los Celtics, es clave Rondo. Desde que comenzó la temporada su promedio de asistencias (que sigue siendo excelente) fueron cayendo mes tras mes. Eso si, ha mejorado su producción ofensiva pero Rajon es un base clásico de nacimiento. Es el que prefiere pasar antes que tirar y para el buen porvenir de Boston es necesario que recupere esa ideología. Claro, también tendrán que hacer lo suyo Allen, Pierce y Garnett pero desde la base es donde se decidirá su futuro.lunes, 28 de febrero de 2011
La Gran Manzana
El objetivo es claro. Volver a lo que alguna vez supieron ser. No muchas ciudades respiran tanto básquet como New York pero también la realidad marca que hace rato que las mejores épocas se fueron. Los Knicks quieren recuperar el protagonismo, las proezas en el Garden. Aunque sólo dos títulos descansen en sus vitrinas, los de Manhattan siempre estuvieron en la pelea con los más grandes. Por eso el Operativo Retorno implicó gastar unos buenos millones de dólares pero esta vez, asegurándose de hacerlo de manera correcta. Justo en un verano con grandes nombres para satisfacer necesidades, los Knicks fueron por Lebron. No pudieron pero se quedaron con Amare Stoudemire. Pero a esta gran adquisición se le agregaría la frutilla del postre. New York sabía que con Amare, Gallinari, Felton y demás, tenía buen equipo pero para las exigencias del público y para realmente llegar lejos necesitaba más. Y ese más fue nada menos que Carmelo Anthony. El hombre de los Nuggets hizo todo lo posible para irse de Denver. Presionó y dio resultado. Eran los Knicks o los Nets. Pero Melo tenía la idea fija. Si se iba, se iba a New York. Su ciudad, su equipo. Y así fue. Carmelo y Stoudemire juntos. Ahora sólo resta ver si ambos podrán complementarse y sacar al equipo de las penurias. De esas mismas que sus vecinos de New Jersey quieren salir. Con mucho menos historia pero con dos finales en la última década, el equipo, propiedad del magnate ruso Mijaíl Prójorov, no quiere quedarse atrás. En el gran mercado de agentes libres se quedó con las manos vacías pero luego del parate por el All Star dio la sorpresa y se hizo con los servicios de Deron Williams, recientemente en conflicto con Jerry Sloan que determinó su salida de los Jazz. Ya consiguieron el primer bastión y ahora con el entusiasmo que irradia su dueño pretende mantener a su reciente figura y virar su rumbo nuevamente hacia New York. Brooklyn los espera en dos años ¿Renace la Gran Manzana?
martes, 18 de enero de 2011
It's Manu's Time?
martes, 21 de diciembre de 2010
¿La caída de la muralla china?
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Los Ángeles de Charlie
Ha pasado la premier week de la temporada 2010/2011 y la pregunta se hace recurrente ¿Alguien podrá con los Lakers? Esto recién empieza, todavía resta una eternidad por delante, pero de a poco se va aclarando el panorama sobre quienes pueden darle pelea a Kobe y sus amigos. Como el enemigo número uno aparecen los Celtics. Boston mantiene la base que lo devolvió a los primeros planos en las últimas temporadas y aparte sumó, para aportar en el poste bajo, a los O'neal (Jermain y Shaq). Clave, el estado físico de jugadores fundamentales como Allen y Garnett. Otro que prentende estar en la lucha es Atlanta. Los Hawks, calladitos, van abriéndose camino y también mantienen el roster que les permitió regresar a los playoffs luego de varios años. La gran desventaja, la falta de experiencia. Portland es otro de los que busca confirmar todo lo que viene insinuando en los últimos años. Al gran momento de Aldridge y Roy, se le sumó la buena tarea de Andre Miller que está logrando su mejor marca en asistencias de los últimos años. Lo malo es la carencia de internos que puedan aportar. Ante las eternas lesiones de Oden también se agregó la de Pryzbilla. Por eso llegaron Camby y Oberto, pero lo de ellos pasa más por el costado defensivo que el ofensivo. La irregularidad de San Antonio es siempre una duda. Ginóbili, tras bajarse del Mundial, llega fresco pero es vital que Duncan recupere su nivel y que Parker, ahora que renovó, no sufra tantos altibajos. También fundamentales, los aportes de Hill, Jefferson y Blair. Para lo último, dejamos al candidato de todos. Miami Heat armó su plantilla con el único objetivo de adueñarse del trofeo Larry O´Brian. Cualquier otro resultado, por nombres que tiene, sería un fracaso. No todo pasa por James y Bosh, sino que se sumaron hombres de experiencia, que en ciertos momentos, pueden llegar a ser claves como Mike Miller, Juwan Howard, Zydrunas Ilgauskas, Jerry Stackhouse y Eddie House. Envidia para cualquiera pero claro, con nombres solamente no se gana.
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