lunes, 31 de mayo de 2010

Figurita repetida

Una vez más la NBA nos volverá a deleitar con una final entre Lakers y Celtics. Sinceramente no es la final por la que había apostado a principios de los playoffs. No tanto por el equipo angelino sino por Boston. Es que teniendo en cuenta el nivel que habían demostrado en la trama final de la etapa regular, no les presagiaba larga vida y más cuando se cruzaron con los Cavs. Pensé que hasta ahí llegaban pero me taparon la boca y lo empezaron a hacer dudar a Lebron sobre su futuro. Después contra los Magic la cosa se simplificó bastante, aunque tuvieron que sufir un poco más de lo esperado. Por el lado de los Lakers tuvieron un andar un poco más sólido. Hasta podría llegar a pensar que la serie más difícil que tuvieron fue en el primer cruce ante Oklahoma. Me sorprendieron barriendo a Utah y simplificaron a unos Suns que nuevamente se quedaron en la puerta de la gran final. Que complicado es dar un pronóstico de esta serie. Los Lakers saben que con Kobe solamente no pueden ganar. Necesitan de la constancia de Gasol y de que Artest demuestre su valor como en los últimos partidos ante Phoenix. En el otro bando, al power trio que sacó a la franquicia del anonimato hay que sumarle el gran momento que atraviesa Rondo. Sin dudas una ventaja que tiene los Celtics con el seguramente mejor base de la liga. Claro que las claves serán que los viejitos piolas nos muestren que viejos son los trapos. Que Garnett se olvide de las lesiones y sea el de siempre, que Allen saque lustro a esa mano de seda que tiene y que Pierce se ponga el equipo al hombre como contra los Magics. Vaticinios nomás de lo que esperemos sea una final increíble.

viernes, 30 de abril de 2010

El capo de Texas

Como casi todas las demás series del oeste, la de San Antonio y Dallas era una final anticipada. Cualquiera de los dos podía ganar, y nadie hubiera podido decir nada, pero finalmente quedó para los Spurs. El sexto y definitivo partido fue tan cambiante como el rendimiento del equipo de Popovich a lo largo de la temporada regular. Los Spurs arrancaron a toda máquina. Encestando, defendiendo y aprovechándose de la mala puntería de los Mavericks. Con una ventaja que en el segundo cuarto llegó a ser de 22 puntos parecía que la historia, aunque restaba una eternidad, ya estaba sellada, y más con un Nowitzki complicado con las faltas, pero Rick Carlisle acertó con el ingreso de Rodrigue Beaubois y la desventaja para el conjunto propiedad de Mark Cuban terminó siendo tan sólo de 13 puntos.
En el tercer parcial Dallas siguió con la buena racha de la mano de un Nowitzki intratable y de un Beaubois que la metía cuando quería (16 puntos en 20 minutos). Inclusive parecía que se le venía la noche a los Spurs cuando con un triple el alemán le dio a su equipo la primer ventaja de la noche pero fue sólo un suspiro. A los 20 segundos Manu devolvió gentilezas y San Antonio nunca más perdería el liderazgo.
El período final San Antonio lo jugó como sabe, con mucho oficio. Manu se hizo cargó del equipo y Hill apareció en grande cuando las papas quemaban. En los Mavs Nowitzki no podía con todo. Terry estaba desaperecido y Beaubois increíblemente calentaba el banco de suplentes. A un minuto del final, entre Parker y Gino le robaron la pelota al de Guadalupe (que de casi héroe pasó a villano) y el bahiense lo terminó liquidando desde la línea de libres. Pasó San Antonio, pudo ser Dallas y ahora, esperan los Suns.

martes, 30 de marzo de 2010

Rey sin corona

La NBA está plagada de jugadores que son poco valorados. Generalmente estas cuestiones responden a que en muchos casos los entrenadores tienen en su plantel a jugadores que no le son de su agrado, más allá que derrochen talento. Esto es moneda corriente en la liga pero hay casos que uno no entiende. Por ejemplo, uno que la tuvo que pelear desde atrás en sus comienzos fue Jermaine O’Neal. En sus primeros cuatro años en Portland apenas vio acción, es verdad que llegó con tan sólo 18 años pero las oportunidades fueron muy pocas, recién cuando se mudó a los Pacers pudo demostrarle a los de Oregon lo que se habían perdido. Tan es así que llegó nada menos que al All Star y a representar a su país en el mundial del 2002. Por eso cuando uno lo ve al Chapu Nocioni cansado de estar sentado en el banco no encuentra razones. Cuando el año pasado se daba el traspaso de Chicago a los Kings lo único positivo que se podía pensar era que iba a tener más protagonismo. Y así fue por lo menos al principio. Subieron sus minutos y sus puntos. Pero con el inicio de esta temporada todo cambió para mal. Empezó titularizando, teniendo estadísticas aceptables pero luego el técnico le fue perdiendo confianza y su aporte comenzó a bajar. Hay que reconocer que el Chapu tuvo oportunidades que no las supo aprovechar pero mirando al resto de sus compañeros y observando su rendimiento cuando se le dan minutos considerables no se entiende. Nocioni es un jugador que acepta su papel, que antes de comenzar la temporada le dijo a Paul Westphal que él estaba para aportar y que aceptaría el rol que le den. Pero un día se cansó. Y conociendo el carácter del Chapu podemos decir que es un Chapu auténtico. Se muere por jugar, de dar todo por su equipo y estando en el banco no la pasa bien. No se siente a gusto y por esa razón fueron sus declaraciones diciendo que no veía la hora de irse. Eso y un poco para ver como reaccionaba el coach. Westphal se sacó la cera de los oídos y en el último partido ante los Cavaliers lo puso a Nocioni 40 minutos y éste respondió con 21 puntos. Nada mal. Pero si hilamos fino se puede decir que no le quedaba otra. García afuera por lesión, McGuire que tuvo que salir apenas comenzado el partido le dieron a Noc la oportunidad que venía pidiendo a gritos. Increíble el jugadorazo que desaprovecha Sacramento, con razón les va tan bien últimamente.

domingo, 28 de febrero de 2010

In your face? De acá

Los Spurs están atravezando, probablemente, una de las temporadas más irregulares de los últimos tiempos. No consiguen convertirse en un equipo sólido, que implante respeto y, sobre todas las cosas, extrañan horrores esa defensa tan temible cuyo abanderado era, el ahora ex jugador, Bruce Bowen. Y no es que le falte calidad ni talento en su actual plantel sino que a Popovich todavía le cuesta encontrarle la vuelta a este grupo de grandes jugadores y convertirlos en un equipo. Porque digamos que los Spurs fueron, a priori, uno de los ganadores en cuanto a adquisiciones en el verano yankee. Obtuvieron a Antonio McDyess y a Richard Jefferson, dos agentes libres muy codiciados pero que han rendido por debajo de lo que el conjunto texano esperaba. Esto sumado a un Tony Parker diezmado por las lesiones y lejos del nivel mostrado la temporada pasada hace que todo sea cuesta abajo. Si, pero hay alguien que siempre dice presente. Alguien que tampoco tiene sus mejores números esta temporada pero que en este mes parece haber despertado de la siesta. Manu ¿Quién más? No soy chupamedias pero no halagarlo a Gino es casi imposible. Es que siempre hace algo para robarse los titulares de los diarios (aunque sea lo que menos quiere). Ya salvó una pelota, después de tirarse de palomita, que valió una victoria sobre la hora, se vistió de Batman para atrapar a un murciélago y ahora... San Antonio recibía a Oklahoma que venía entonado de la mano de un Kevin Durant que hacía rato que no bajaba de los 25 puntos y que quería meterse en los libros de la NBA. Pero no pudo ser ni para él ni para los suyos. El flacucho de piernas largas no sólo se quedó por debajo de la marca sino que se llevó un recuerdo difícil de olvidar. Todo comenzó en el otro aro, Jefferson recibía un bloqueo cuando intentaba un doble, Durant la recupera y a correr. Sólo Hill lo esperaba defrente, más para molestarlo con la presencia que otra cosa. Se venía la volcada era cantado pero no se avivaron que alguien venía corriendo por el costado. Si, cuando todos preparaban los flashes apareció él número 20. Manu saltó, y aunque Durant le lleve varios centímetros, logró el inmenso tapón. "The block of the year", gritó el comentarista casi tan emocionado como los que lo vimos después. Impresionante una vez más. Pero no sorprende, a pesar de que él mismo Gino reconoció que pensaba que iba a aparecer en todos los resúmenes deportivos por la volcada en la cara que no fue. Pero si no lo viste lo mejor es citar al técnico de los Thunder, Scott Brooks: "Fue una jugada de superhéroe".

domingo, 31 de enero de 2010

Tiempos violentos

La NBA es exigente en todos sus aspectos. Tanto lo que pasa dentro de la cancha como fuera de ella. Es estricta con sus reglas y quién no las cumple seguramente tenga que sufrir la mano dura de David Stern. Un buen ejemplo de esta seriedad a la hora de conducir a la mejor liga del mundo se vio con el caso Arenas - Crittenton.
Los jugadores de los Wizards fueron suspendidos por el resto de la temporada y sin goce de sueldo por portar armas de fuego en el vestuario. Durísima sanción aunque si recordamos lo que sucedió luego de aquella batalla campal entre los Pistons y los Pacers en el Palace de Auburn Hills, no es para sorprenderse.
Todo comenzó con un simple juego de cartas. Clásico en los viajes de avión que para hacerlo más interesante terminó con dinero de por medio. Parece que la suerte en el azar favoreció a Gilbert Arenas que al ver que su vencido no saldaba su deuda decidió recurrir a sus armas para amedrentar a su compañero. Luego de una fuerte discusión en el vestuario del Verizon Center, Arenas tomó una de sus cuatro armas y apuntó a Javaris, acción que fue respondida de inmediato por él. El incidente salió a la luz y los jugadores sufrieron las consecuencias.
Excusas por parte del "Agente 0": que las armas estaban descargadas, que las guardaba en su locker para mantenerlas alejadas de sus hijos, etc. Nada justifica esta acción.
Arenas ya había sido suspendido indefinidamente y el 26 de Marzo afrontará un juicio en el que podría ser condenado a 6 meses de prisión. Por lo tanto, Crittenton se había declarado culpable y tendrá que cumplir con un año de trabajos sociales.
El base de Washington perderá 157.000 dólares por cada partido que no jugará o para pasarlo en limpio, de los 16 millones que tendría que cobrar esta temporada se quedará prácticamente con la mitad. Que caro que le salió.

jueves, 31 de diciembre de 2009

El ejemplo Manu

A veces puede llegar a sonar demagógico cuando uno elogia demasiado a un deportista. Falta de imparcialidad, demás, que muchas veces es cierto pero cuando lo vemos jugar a Manu todo está justificado. Es que Gino no deja de sorprender. Si, a los 32 años te sigue dejando con la boca abierta y con la dificultad de encontrar las palabras adecuadas para comentar lo que hace.
Es cierto que últimamente, en gran parte por la lesión que lo marginó un par de semanas, a Manu se lo nota un poco con falta de confianza o dudando en ciertas jugadas pero cuando logra superar esas adversidades vuelve a ser el de siempre. Así fue que contra Minesota se robó nuevamente los titulares de todos los diarios. Ginóbili jugó e hizo jugar. Como si fuera simple esto de jugar al básquet. Al mejor estilo Magic Johnson o John Stockton, Manu se dedicó a pasar la bola y de que manera. De faja, sin mirar, desde atrás de mitad de cancha. Showtime, señores.
Un lujo verlo jugar. Con sus 14 puntos, más sus 10 asistencias, a Gino le faltaba tan sólo un rebote para conseguir el primer triple doble de su carrera. Faltaban 6 minutos para el final del partido, totalmente liquidado hacía rato y Popovich pide time out. Le consulta al bahiense si quería seguir jugando para llegar al décimo rebote y Manu fue convincente. Un no con la cabeza y a sentarse al banco. ¿Usted entendió esto? Seguramente la mayoría de los fans no habrá captado la idea pero Ginóbili lo tiene bien en claro. En la NBA marcar un triple doble es cuestión de estado, todos mueren por lograrlo pero la mente del 20 de los Spurs piensa diferente. Prefiere el descanso. Es como dijo Roger Mason Jr, al escolta "las estadísticas no le importan". Siempre piensa en el equipo, en ayudar en todo lo que pueda más allá si se luce o no. Que lejos del pensamiento general de los jugadores de la NBA. Que siempre miran hacia la pantalla gigante a ver cuantos puntos llevan. O si le falta un rebote para el triple doble tiran la pelota hacia su propio tablero para poder sumar.
Gracias Manu. Gracias por el ejemplo. Gracias por demostrar que el básquet es un deporte en equipo. Gracias por lo que hacés. Y por demostrarle que están equivocados a aquellos que te dicen que estás viejo. Si viejo es el viento y sigue soplando.

sábado, 28 de noviembre de 2009

El ocaso de una estrella

¿Podemos creerle realmente a Allen Iverson? ¿Se retira del basquet o tiene una carta guardada? Vaya uno a saber. Lo cierto es que Iverson dejó a los Grizzlies, luego de un puñado de partidos, y hace pocos días, por medio de un periodista, anunció (¿su retiro?) de la NBA. Los motivos que dio para dejar a Memphis fueron que ciertos asuntos personales le impedían seguir jugando. Pero todos sabemos el fondo de la cuestión. Las causas son las mismas que lo llevaron a tomar la decisión de dejar los Pistons. "The answer" no se banca la falta de protagonismo. No logra comprender que ya no es el mismo de antes. Que aquel que dejó papando moscas a Jordan quedó en el pasado. Orgullo propio llamenle si quieren o falta de compromiso con el equipo, la verdad es que a Iverson ser suplente no le va ni un poquito. Muy elegante sonó su carta de despedida. Si, esa misma carta en donde decía adios pero al mismo tiempo no cerraba la puerta del todo. Iverson quiere seguir jugando. Siente que todavía está para más pero siempre y cuando le den el rol que él pretende. Por estas horas se ha vuelto a hablar que los Sixers, que lo vieron nacer, estarían tras sus pasos con la idea de repatriarlo y así subsanar la lesión de su base Lou Williams. ¿Y a que no saben de donde surgió este rumor? Si, del mismo periodista a cual Iverson había elegido para comunicar su despedida. Casualidades. Habrá que esperar como siguen las negociaciones. Ya los Knicks, que fichan a cualquiera y pagan más de lo que pueden, le dijeron que no quizás en Philadelphia encuentre su destino. Un grandisimo jugador, inigualable, que seguramente ya tiene asegurado su lugar en el Salón de la Fama, está expectante de una última oportunidad. Aunque habría que avisarle que los puntos no son todo en el basquet. Que este es un deporte en equipo y se gana, precisamente, jugando en equipo. Parece díficil que un tipo a su edad que siempre hizo lo que quiso como quiso pueda cambiar o aceptar nuevas reglas. ¿Habrá respuesta?